<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8860940691159815598</id><updated>2011-04-22T01:07:35.314+02:00</updated><title type='text'>Ferrari 250 GTO</title><subtitle type='html'>Relato de 16.600 palabras, publicado en mayo de 2005 en la colección Literatura Mondadori (número 271), en el volumen 'Eris, la Diosa, y otras historias cínicas' (ISBN 84-397-1079-8)</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://1ferrari250gto.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8860940691159815598/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://1ferrari250gto.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Anna Wohlgeschaffen</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>1</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8860940691159815598.post-4759453087537589063</id><published>2008-06-15T19:24:00.003+02:00</published><updated>2008-07-10T09:48:03.551+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>El recuerdo más antiguo que conservo en mi memoria toca todos mis sentidos: el tacto algo&amp;shy;do&amp;shy;no&amp;shy;so de la grasa disuelta en la benzina, la pestilencia del taller, el gusto salado de mis lágrimas, las voces de padre ‑¡no es así, no es así, pon más cui&amp;shy;&amp;shy;dado, leche!- y la vista de las piezas de acero asomando de la porquería que flo&amp;shy;taba en la ba&amp;shy;&amp;shy;tea y que yo debía dejar res&amp;shy;&amp;shy;plan&amp;shy;de&amp;shy;cientes, por&amp;shy;que a los cuatro años que tendría por entonces ya debía empezar a pa&amp;shy;gar la deuda de haber sido pa&amp;shy;&amp;shy;rido en aquel pueblo del demonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si nací para mecánico, y aún menos si habría sido capaz de ganarme la vida de otra forma, pero si te alumbran en el chamizo de un herrero, en un hosco poblachón de la Siberia extremeña, y tu hermana mayor es mongólica de solemnidad, el pequeño ton&amp;shy;to del culo y tu pa&amp;shy;dre ra&amp;shy;ra vez llega lúcido a la siesta, no te queda más remedio que aprender el oficio y cuan&amp;shy;to antes, por&amp;shy;que con lo que saca madre de coser, arreglar, zurcir y remendar, y los cuatro hue&amp;shy;vos que algu&amp;shy;na vez ponen las gallinas, ya desde mu&amp;shy;cho antes de la primera co&amp;shy;mu&amp;shy;nión tienes claro que, o espabilas, o a la confir&amp;shy;ma&amp;shy;ción no llegas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El que no llegó fue padre, porque la carrera entre su cirrosis y mi devoción te&amp;shy;nía el ganador cantado desde antes de calar yo mi primer di&amp;shy;ferencial. Yo tam&amp;shy;&amp;shy;poco llegué; montar un grupo cónico a base de hostias te ha&amp;shy;&amp;shy;ce com&amp;shy;prender que no hay Dios, o que si lo hay no es de fiar, de mo&amp;shy;do que te apuntas a &lt;em&gt;es que no tengo tiempo, padre, hay mucho traba&amp;shy;&amp;shy;jo en el taller,&lt;/em&gt; y te das de baja en ir mi&amp;shy;&amp;shy;sa, que la fé no es capaz de compensar el rencor que acumulas. No es sólo de ni saber de qué color fueron tus uñas, sino de compren&amp;shy;der que no vas a ser al&amp;shy;to, ni guapo, ni es&amp;shy;bel&amp;shy;&amp;shy;to, que a fuerza de gachas, berzas y garbanzos llevas el peor de los ca&amp;shy;mi&amp;shy;nos, y que las niñas del pueblo, a las que prefieres no ver, no tra&amp;shy;tar, unas te lla&amp;shy;man Cu&amp;shy;lo de Vaca y las otras Enano Saltarín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que padre la espichara fue un alivio para todos. No perdíamos nada, porque ha&amp;shy;&amp;shy;cía meses que no empuñaba un destornillador, de modo que siguió entrando lo mismo, con me&amp;shy;nos gasto. Cuando mi hermano se cayó de una escala de varear olivos, con la ma&amp;shy;la suerte de tron&amp;shy;char&amp;shy;se la nuca y quedarse ahí, en el sitio, per&amp;shy;dimos aún menos, aunque a ma&amp;shy;dre le dio pe&amp;shy;na. No la recuerdo prodigando cariño. El poco que podía dar se lo llevaba la Paqui&amp;shy;ta, y en todo caso el cretino de mi hermano, pobre imbécil, otra víctima del raquitismo secular de mi tierra mísera. Para mí nunca hubo nada. Ni una caricia, ni un beso, ni un abrígate, que hace frío. Debía tenerme por indestructible, y pudiera ser que con razón, porque no recuerdo haberme quedado en cama un solo día de mi niñez; quizá ni de mi vida. Este no necesita nada, parecía pensar. Por eso se lo daba todo a Mar&amp;shy;cos, el bobo, y a la pobre Paquita. Por eso, pienso yo, sentí muy poco, si es que sentí algo, cuando un día de julio, cuarenta y tantos a la sombra –Extre&amp;shy;ma&amp;shy;du&amp;shy;ra es así-, no se levantó de su siesta. Nadie me acompañó al cementerio cuando la llevé tiran&amp;shy;do del ca&amp;shy;rro a la fosa donde padre la esperaba. Debe ser una mal&amp;shy;dición familiar: a nuestras tumbas va&amp;shy;mos solos. Así nos queda&amp;shy;&amp;shy;mos la Paquita y yo, y espero que comprendan ustedes mi desazón, el de no saber qué ha&amp;shy;cer con ella. Escuché toda clase de sermones, desde los piadosos del cura bujarrón hasta los patrió&amp;shy;&amp;shy;ticos del alcalde falangista, que hay que haber tenido diecisiete años en un pue&amp;shy;blo como el mío en pleno &lt;em&gt;vente a Alemania, Pepe&lt;/em&gt;, pe&amp;shy;ro el interventor de la caja de ahorros, un tipo extrañamente decen&amp;shy;&amp;shy;te, fue quien me dio el buen conse&amp;shy;jo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Benjamín, lo que tienes y nada viene a ser lo mismo, pero entre lo que se pue&amp;shy;da sacar de la choza y el taller, las cuatro gordas de las pensiones, algo que le saquemos al Ayun&amp;shy;ta&amp;shy;mien&amp;shy;to, algo que nos dén los del 18 de Julio, y lo que pue&amp;shy;das tú poner cuando te coloques, pues la me&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;temos en una residencia de oligo&amp;shy;frénicos, que con eso del Plan Badajoz han he&amp;shy;cho una en Cáceres y otra en Mérida, y ya está, todo arreglado: ella tendrá la vida resuelta, y tú, pobre desgra&amp;shy;ciado, po&amp;shy;drás empezar a vivir la tuya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muy bonito de decir, pero ¿cómo empieza uno a vivir con diecisiete años, sin un duro en el bolsillo, sin más cultura que las cuatro reglas y una letra indes&amp;shy;cifrable? Sabía de mecánica, sí, pero la España de la Esta&amp;shy;bi&amp;shy;li&amp;shy;&amp;shy;za&amp;shy;ción, eufemis&amp;shy;mo que significaba véte a ver mundo, burro, que aquí no queda nada, no era buen sitio para que un paleto de mierda, tan de mier&amp;shy;&amp;shy;da como yo, se atreviese a nada que no fuera echarme a llorar en la sucia oscuridad de una pen&amp;shy;sión de Badajoz. Una pensión que fue mi ben&amp;shy;dición, y háganme ustedes el favor de disculpar el pa&amp;shy;reado. Sucedió que la dueña era una viuda de Aviación, y reciente, que al ma&amp;shy;rido se lo habían cargado en lo de Ifni, y viéndome tan he&amp;shy;cho polvo, tan jodi&amp;shy;do, me dió la solución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Un día u otro tendrás que hacer la mili. Para ir por tu quinta te queda de&amp;shy;&amp;shy;masiado. ¿Por qué no vas ahora, de voluntario? Te la quitas de encima, espabi&amp;shy;las, que buena falta te hace, e igual hasta sales con un oficio aprendido. ¿Que eres mecánico? Pues más a más –era catalana, de la Ceva, pero apenas se le nota&amp;shy;ba-: te licen&amp;shy;&amp;shy;ciarás con un título militar y antes conseguirás un buen empleo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas lo pensé. Todo me parecía tan oscuro, tan hostil, que la perspectiva de tener dón&amp;shy;de dormir, algo de comer y no preocuparme de cómo vestir me pa&amp;shy;recía pre&amp;shy;ferible a tirarme al Guadiana, si no por otra cosa porque aquel ve&amp;shy;ra&amp;shy;no de los últimos cincuentas, esos inolvidables de NoDo, conspiración judeoma&amp;shy;sónica y pertinaz sequía, venía muy bajo de caudal y para poder ahogarse con las debidas garantías hace fal&amp;shy;ta no hacer pie, o eso creía yo, porque tampo&amp;shy;co sabía nadar. En realidad, salvo de mecánica y cascármela no sabía de nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La viuda conservaba sus contactos, y así, al mes o poco más, me vi llegan&amp;shy;&amp;shy;do con los cuatro trapos que tenía, y cuando digo cuatro no exagero, a la base aérea de Talavera la Real. Todo fue bien, ya casi estaba dentro, pero el ofi&amp;shy;cial médico dijo no verlo claro, que dar la talla en Avia&amp;shy;ción requería más cen&amp;shy;&amp;shy;tí&amp;shy;me&amp;shy;tros. En Tie&amp;shy;rra, en cambio, no harían ascos a mi rechoncho 1,57. Ya me veía de caqui cuando asistí a la primera finta chusqueril de mi larga vida militar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El chaval es mecánico, mi capitán. ¿No decía usté que le sonaba raro el co&amp;shy;che?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera mirada inquisitivo-castrense de las infinitas que ya llevo. Una du&amp;shy;da, que se notaba, pero aho&amp;shy;rrar un dinerillo siempre ha podido más que ser estricto con las normas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vaya usted con él, que yo iré cuando acabe. Las llaves están puestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chusquero no necesitó decirme que aquella era Mi Oportunidad. Tampoco yo necesité más de un minuto para que aquel cascajo, un Once Ligero mucho más viejo que yo, me dijera por el ruido que se había pasado de punto, quizá por la mucha porquería que acumulaba en el distribui&amp;shy;dor. Media hora de des&amp;shy;montar, limpiar, montar y ajustar con el más exquisito de los cuidados, y aquel cuatro cilindros volvió a sonar como seguramente no lo hacía des&amp;shy;de muchos años antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis centímetros pasaron a ser suficientes. Ya era recluta, pero antes de ves&amp;shy;tir por primera vez mi reciclado –entonces le decíamos remendado- uniforme de faena compren&amp;shy;dí que vi&amp;shy;vía un milagro: quedaba rebajado de instrucción y de toda clase de servicios. Me ocu&amp;shy;paría del taller de la guarnición, no el de los aviones, no se vayan ustedes a confundir. El taller donde jefes, oficiales y chusqueros llevaban sus montu&amp;shy;&amp;shy;ras. Había de todo, aunque raro era lo que tenía menos de quince años. En cier&amp;shy;&amp;shy;to modo, el distribuidor de aquel viejo Citroën vino a ser, para mí, la sonrisa de los dioses. Cuando menos, mi destino quedó trazado en ese instante, con die&amp;shy;&amp;shy;cisiete añitos, a un mes de cumplir los dieciocho. Para siem&amp;shy;pre, aunque no lo comprendiera entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;© Anna Wohlgeschaffen&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;© Grupo Editorial Random House Mondadori SL, Travessera de Gràcia 47-49, 08021 Barcelona&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8860940691159815598-4759453087537589063?l=1ferrari250gto.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://1ferrari250gto.blogspot.com/feeds/4759453087537589063/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8860940691159815598&amp;postID=4759453087537589063&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8860940691159815598/posts/default/4759453087537589063'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8860940691159815598/posts/default/4759453087537589063'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://1ferrari250gto.blogspot.com/2008/06/ferrari-250-gto.html' title=''/><author><name>Anna Wohlgeschaffen</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
